VELO-MASCARILLA
Hoy en día el Poder se justifica con el miedo; condiciona nuestra conducta y prepara nuestras propensiones al servilismo y a la sumisión. Así, eternizan nuestra disposición a la aceptación incondicional del yugo y la obediencia.¿Porque qué pretende todo Poder sino la Seguridad y la satisfacción por las consecuciones del Rebaño?.!A fin y al cabo, que lejos queda la legitimidad de todo poder que, antaño, se basaba en la Libertad y la Felicidad de los Pueblos y de los Individuos¡.
Solo así se entienden las exigencias de la prohibición del velo y la imposición de la mascarilla…., por razones de seguridad.
¿De qué Seguridad? ! Que importa ¡.
Nos dirán que el hecho de no llevar el rostro al descubierto facilita la comisión del crimen y el acto terrorista.
¿Y por qué ahora la imposición de la mascarilla no lo facilita?
Se nos dice que se trata de sopesar las distintas posibilidades del riesgo y el alcance de sus consecuencias.
En el primer caso, impedir que se atente contra la seguridad del estado y la integridad física y psicológica de los individuos. En el segundo, garantizar la salud, la integridad, y la disponibilidad plena de los recursos sanitarios a la Comunidad y al individuo. En suma, el Derecho a la Salud.
¿Pero en verdad quién nos garantiza la proporcionalidad, la necesidad real, y el esclarecimiento de los procedimientos llevados a cabo o que se requieren, o incluso cuales sean las verdaderas intenciones que subyacen a todas estas disposiciones de obligado cumplimiento?
Mientras no se me aclare, seguiré pensando que no son ni más ni menos que condicionamientos e imposiciones del Poder mediante la instrumentación del miedo.